Todo comenzó en la calle de la Caba, donde la familia Navarro fundó un almacén para surtir a guarnicioneros y zapateros de toda la provincia. En aquella época, la agricultura dependía de animales de tracción, y la demanda de cuero y curtidos era constante. José Navarro, con apenas 17 años, se lanzó a recorrer Castilla-La Mancha como viajante, llevando materiales de calidad a cada rincón del territorio.
Cuando la mecanización transformó el campo, la empresa supo adaptarse. De la guarnicionería pasamos a especializarnos en plásticos, tejidos y materiales para tapicería. Esa capacidad de reinventarse nos ha permitido mantenernos siempre un paso por delante.